El manejo de la pandemia: “Cosecharás lo que siembras”

Por Luca Pereyra

Pienso comenzar esta nota planteando una simple pregunta: ¿Cómo puede ser que, de ser el uno de los países que mejor reaccionó ante la llegada del coronavirus, pasemos a estar dentro del top 10 de peores gestiones de la pandemia?

Comencemos desde el principio: El día 20 de marzo de 2020, el presidente Alberto Fernández, junto con los gobernadores, deciden decretar el ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y poner en cuarentena a toda la población por 14 días. Esa medida fue apoyada por los gobernadores, legisladores y casi toda la población. A medida que iban pasando los días, la cuarentena se iba extendiendo cada 14 días. Mientras la sociedad se mantenía resguardada en su casa, se reforzaban los hospitales y se construían hospitales modulares para atender la demanda de camas.

Al principio todo parecía funcionar bien, pero empezaron los problemas de gestión. La poca capacidad de testeo masivo a la población hizo que no se detectaran los focos de infección a tiempo, lo que llevó a que, a medida que se iba abriendo la cuarentena, aumentaran los contagios. Los hospitales empezaban a llenarse de contagiados, los números de casos nuevos y de muertes empezaron a subir exponencialmente. Y, ante el fallo de la estrategia de control, en vez de optar por una nueva estrategia, se optó por seguir los mismos pasos que venían haciendo.

Cuando el pico de contagiados se logró y empezaron a descender los casos, se empezó a liberalizar la cuarentena. Mas actividades empezaron a abrir y más personas salían a la calle. La gente volvía a sentir la libertad que tenia antes de la cuarentena y no iba a querer soltarla más. El agotamiento de la sociedad con las sucesivas extensiones de la cuarentena, sumado a la hipocresía del presidente y sus ministros (que pedían a la población que se quede en sus casas y que no se reúnan con nadie, pero ellos se mostraban en marchas y reuniones sin distanciamiento ni barbijos), logró que la sociedad no aceptara más otro encierro y se empezara a llamar a la desobediencia civil.

LA ULTIMA BALA DEL CARTUCHO, ACEPTAR Y SEGUIR ADELANTE:

El presidente ya no tiene muchas opciones para tomar sobre el manejo de la pandemia en la Argentina. Si decide un nuevo encierro, no solo será desobedecido por la sociedad, sino que terminaría de fundir a las pocas empresas que lograron sobrevivir a la cuarentena inicial. La gente no estará dispuesta a ceder su libertad debido a los pésimos resultados de la gestión de la pandemia (11° país con mayor cantidad de muertos, 12° país con mayor cantidad de contagiados, 18° país con mayor cantidad de muertes por habitantes, caída de más de 11 puntos del PBI, etc.) y esto podría terminar en una situación catastrófica.

Entonces, ¿Qué hacemos ahora?

La mejor opción que hay es aceptar la situación de que no hay margen para un nuevo cierre total. Una vez aceptado, intensificar los controles para que no haya amontonamientos innecesarios en lugares sin buena ventilación y aumentar, de manera drástica, la cantidad de testeos de COVID-19. Seguir con los mensajes de apelar a la responsabilidad individual para controlar la situación y empezar a planear un calendario de vacunación realista y posible ante la llegada de las vacunas contra del COVID al país.

Eso es lo máximo que puede hacer el gobierno ante esta situación que ellos mismos gestaron con el paso de los meses. “Cosecharás lo que siembras” seria la mejor frase para esta situación.

Agrupación politica perteneciente al frente Avanza Libertad de la Provincia de Buenos Aires

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